· por Juan Ramírez
Epilepsia en el contexto del DCA
Nota: Esta entrada ha sido trasladada desde mi antiguo blog de Wordpress, que ya no espero actualizar.
El sistema nervioso es similar a un circuito eléctrico. Si cortas un cable en un circuito, puede producirse una conexión accidental entre dos puntos de diferente potencial. Cuando los circuitos eléctricos del cerebro se cortan debido a un ictus (o a una cirugía, como en mi caso), se puede generar actividad eléctrica anormal en varias partes del cerebro. Estos episodios de actividad eléctrica anormal pueden aparecer en forma de epilepsia.
Las primeras veces que tuve este tipo de ataques epilépticos, yo no me daba cuenta, pero mi mujer me lo contaba a la mañana siguiente. Más tarde, supe que el cerebro se “apaga” intencionadamente cuando ocurren estos episodios como un mecanismo de defensa, porque son demasiado estresantes para que queden registrados.
No me sorprendió mucho cuando mi mujer me lo contó porque, desde que salí del hospital, me recetaron medicación antiepiléptica, así que asumí que existía la posibilidad de que ocurrieran este tipo de episodios. En cualquier caso, como se produjeron más episodios después, la dosis de esa medicación se aumentó tres veces (si no recuerdo mal). Además, también tengo una medicación de rescate para los momentos específicos en los que estoy teniendo una crisis. Obviamente, alguien tiene que estar conmigo para administrarme esa medicación de rescate.
Una consecuencia de esto es que nuestros hábitos de vida cambiaron. Concretamente, tanto mi mujer como yo perdimos algo de autonomía. Ella tiene guardias nocturnas en el hospital, pero, antes de todo este proceso (si mi memoria no me falla), yo solía llevar a mi mujer al hospital por la mañana; podía hacer recados o salir a correr durante el día cuando ella estaba de guardia. Y, a la mañana siguiente, la recogía en el hospital cuando terminaba para llevarla de vuelta a casa. Algunos días incluso iba al hospital por la noche para estar un rato y cenar con ella. Durante estos últimos meses, cuando ella tenía guardias nocturnas, mis padres venían la mañana anterior a recogerme a Ronda y me llevaban a nuestra casa familiar en Chiclana, y finalmente me traían de vuelta al día siguiente. No me malinterpretes, quiero mucho a mis padres, pero, como puedes imaginar, en términos de autonomía las consecuencias no son tan buenas.
Ahora llevo suficiente tiempo sin ataques epilépticos, así que parece que está bien probar a reducir esa medicación para encontrar el punto de equilibrio (especialmente porque esa medicación tiene algunos efectos secundarios que queremos evitar), así que los médicos están intentando reducirla progresivamente.
Hace dos semanas también probamos que me quedara solo toda la noche en casa mientras mi mujer estaba de guardia, como antes de todo este proceso (y, afortunadamente, no hubo problemas). Esto fue realmente un hito para nosotros, porque esperamos algún día recuperar todos nuestros hábitos de vida como antes.