· por Juan Ramírez
Secuelas físicas tras mi cirugía cerebral (I)
Nota: Este post ha sido trasladado desde mi antiguo blog personal de Wordpress, que ya no espero actualizar.
La mayoría de la gente relaciona el cerebro con pensamientos y procesos mentales, pero el cerebro también juega un papel fundamental en nuestras sensaciones físicas y movimientos. Si algo toca tu dedo, un impulso nervioso irá desde tu dedo hasta tu cerebro a través del sistema nervioso. Eso es lo que te hace darte cuenta de que algo te ha tocado, y también lo que te permite saber algunas propiedades de eso que te ha tocado (temperatura, textura…). Por otra parte, para mover un dedo, tu cerebro debe enviar una orden a un nervio concreto de la mano para contraer o estirar ciertos músculos. Como dije en mi primer post, este control físico de cada lado del cuerpo lo realiza el lado opuesto del cerebro (el lado izquierdo del cuerpo lo controla el lado derecho del cerebro y viceversa). Por eso, las primeras semanas tras mi cirugía, sufrí hemiparesia izquierda (como el lado derecho de mi cerebro fue dañado, el lado izquierdo de mi cuerpo quedó paralizado).
Como puede imaginarse, para mí era una sensación muy extraña: saber (porque lo veía) que una parte de mi cuerpo estaba siendo tocada pero no sentirlo; o no poder mover mi mano izquierda, o mi pierna izquierda. Si alguna vez te han operado y te han puesto anestesia epidural, quizá hayas sentido algo parecido. Hace años, tuve otra cirugía (mucho menor) con anestesia epidural y recuerdo que, estando en la sala de recuperación, me resultaba muy raro poder tocar mis piernas pero no sentir ese contacto en ellas (sí en mis manos, pero no en mis piernas). Supongo que la gente que sufre paraplejia, por ejemplo, tiene síntomas parecidos de forma permanente. Esto es similar, pero no de arriba-abajo, sino de izquierda-derecha.
Hubo una consecuencia aún más extraña —que quizá va más allá de los síntomas físicos estrictos— durante los primeros días: no prestaba atención a lo que ocurría a mi izquierda en el campo visual. Por ejemplo, mi mujer me decía que, al principio, solo comía lo que estaba en la mitad derecha del plato. O me pedía que dibujara un reloj y solo dibujaba la parte derecha. Este síntoma se llama negligencia espacial unilateral.
Recuerdo haber recibido algo de fisioterapia en la cama del hospital. El fisioterapeuta tenía acento sudamericano, pero no recuerdo bien los ejercicios (excepto uno de intentar incorporarme poniendo los brazos en posición de cactus —supongo que me llamó la atención el nombre y por eso lo recuerdo—).
También tengo algunos vídeos paseando con mi mujer por la habitación (yendo a la puerta y volviendo a la cama). Incluso recuerdo caminar por el pasillo del hospital con ella, y rodear el edificio, pero no estoy seguro si ese recuerdo es de antes o después de la cirugía (o quizá ambos).
Además, tras la cirugía tuve una complicación llamada hidrocefalia (el líquido cefalorraquídeo se acumulaba en mi cabeza), así que los médicos tuvieron que instalar unas válvulas de derivación para ayudar a evacuar ese líquido al peritoneo (en el abdomen). Eso significa, entre otras cosas, que debo tener cuidado con aumentar la presión abdominal, porque, al estar comunicada con el cerebro, puede aumentar también la presión cerebral y causarme más problemas. Por eso, aunque he retomado mis entrenamientos de correr, tengo que planificarlos con cuidado (o, mejor aún, delegar en profesionales).