Desmemorias
Reconstrucción parcial de los hechos
En desarrollo
El colmo de un desmemoriado es escribir unas memorias. Y, sin embargo, eso es precisamente lo que pretende esta obra: estas son las memorias de un desmemoriado. O, dicho de otra forma, un libro de desmemorias.
Próximamente en Leanpub.
- Prosa
Muestra: Capítulo 1
Un viaje hacia lo perdido, reconstruyendo lo que el olvido dejó atrás
El colmo de un desmemoriado es escribir unas memorias. Este comienzo parece el de un chiste, y sin embargo esta obra no tiene nada que ver con eso. Tiene ante usted el libro de memorias de un desmemoriado. O, dicho de otra forma, un libro de desmemorias. Y es que mi intención al escribir este libro es intentar que un no desmemoriado, como seguramente lo es usted, apreciado lector, pueda ponerse en la piel de un amnésico como yo y entender cómo llega alguien a serlo y cómo es su vida diaria.
Mi nombre es Juan. Nací en 1983 en Cádiz, aunque me considero de Chiclana, una ciudad cercana a Cádiz, porque viví aquí mi infancia y aquí he vuelto a vivir recientemente. En los años que se desarrolla esta historia vivía en Ronda (Málaga) con Blanca, mi mujer, donde me había mudado en 2017, el año en que nos casamos; desde finales de agosto pasado (estoy escribiendo estas líneas a principios de 2023) somos padres de una niña preciosa que se llama Ana. Estudié Ingeniería en Informática en Granada y al inicio de esta historia mi empleo era el de ingeniero de software en UniCom.
Todavía hay mañanas (gracias a Dios, cada vez menos, pero aún las hay) en que abro los ojos y pienso que todo esto debe haber sido algún tipo de pesadilla. Pero ahí están el pastillero, las fotos y los vídeos guardados en la nube, los escritos… y Ana, que llegó después de toda esa niebla.
Mi pretensión con este libro no es hablar del daño cerebral en general (ya hay suficiente literatura al respecto), sino solamente ser un reflejo de mi propio caso. Asumo que mi experiencia no es necesariamente extrapolable a todos los demás casos de este tipo. Como ejemplo, hasta donde yo entiendo, no todos los afectados por daño cerebral tienen como principal afectación la memoria, como es mi caso. Si usted, lector de este libro, está afectado por daño cerebral o tiene alguna persona cercana que lo está y no se siente reflejado en él, es probable que sea por esta razón.
¿Cómo puede una persona con afectación de memoria hablar sobre su propia experiencia, si apenas puede recordarla? En realidad, es uno de los retos que supone escribir este libro. Para hacerlo he tenido que tirar a la vez de lo que queda de mi maltrecha memoria (porque un poco aún queda) y de investigación. Es decir, que, al no tener claros mis propios recuerdos, he tenido que reconstruir esta historia a través de documentos, correos electrónicos y chats, entre otras cosas que tengo guardadas por ahí. El trabajo se ha multiplicado porque, para acceder a algunos de estos documentos, tenía que recordar cómo acceder a ellos, lo que a su vez también es un ejercicio de memoria. La dificultad, llegados a este punto, se calcula mediante una fórmula exponencial.
Notará, por tanto, que este libro está repleto de expresiones de inseguridad como “creo que”, “creo recordar que”, “me suena”, “me parece que”, etc. Cuando uno va teniendo experiencias de fallos propios de memoria o de percepción de la realidad, la inseguridad se apodera de él. Comprenderá usted, por tanto, que, al expresar lo que quiero decir, vaya sembrando este libro de expresiones de ese tipo, puesto que uno ya se va acostumbrando a estar equivocado sobre sus suposiciones una gran proporción de las veces.
Finalmente, quiero pedir perdón por las posibles imprecisiones o repeticiones producidas durante la redacción de este libro, y que, probablemente, se deben a las secuelas que arrastro precisamente por el proceso que describo en él.